Ya no estoy.
Me tropiezo al bailar.
Los cristales se clavaron entre mis dedos.
He vuelto a llorar.
A deshacerme en añicos
desparramados por tu cama, siempre mojada
y llena de alergias a tu piel.
He vuelto a gritar
tu nombre al vacío.
Ni el eco quiere responderme,
solo por si acaso.
Me he vuelto a romper.
Y lo más triste de todo
es que sin ti
no necesito más que eso,
ser consumida,
ser irreparable,
ser sin ti.
