Cuando empiezas a escribir sin inspiración
te das cuenta que has atrapado a la poesía
y comienzas a alimentarte de ella.
Como una tela de araña,
como una droga dura.
Y qué hay más duro que bofetadas
de versos de dolor, incomprensión y furia
a un cuaderno inocente que tan sólo
actúa como reflejo de un alma corrupta.
El exacto retrato
sangriento,
doloroso
y oscuro
de un ente que quiere ser libre.
Cuando empiezas a escribir sin inspiración
te das cuenta de que la poesía te ha atrapado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario