Páginas

jueves, 22 de diciembre de 2016

amanece

Las siete de la mañana se han convertido en un tarde, muy tarde.

Sigo gritando tu nombre de madrugada.
Se me hiela el pecho y cierro las ventanas.
Ahora el ruido se muere
y se convierte en nido
lo que un día fue ataúd.
Ya no tengo textos bonitos para susurrarte en la almohada.
Te beso, me doy la vuelta.
Estamos a oscuras, no lo notas.
Duermes mientras derramo
trocitos de corazón entre las sábanas.
Y amanece.
Otra vez.


No hay comentarios:

Publicar un comentario