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martes, 23 de mayo de 2017

todas las rosas que nacieron en mi pecho


Me siento profundamente culpable
por condicionar una vida 
al designio de una egoísta que sólo
quiere
ser
libre.

Todas las rosas que nacieron en mi pecho
fueron ahogadas y escondidas,
hasta que la angustia me devoró por dentro,
y explotó.

Las rosas siguen naciendo, y yo las sigo matando
para que nadie me vea llorar.
Que la voz rota no me la cure nadie. 
Que hagan oídos sordos ante mis gritos de auxilio.

Por favor,
entierra a mis rosas muertas.
Sabes donde están porque
cada latido es una coordenada.

Y tú siempre supiste escuchar.

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